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Rastrean hasta China el origen de los perros

  • 3 de septiembre de 2009
  • Tiempo de Lectura: 6 Minutos
El shar-pei es un perro chino de piel arrugada y lengua negro-azulada. Foto: Rodrigo de Almeida
El shar-pei es un perro chino de piel arrugada y lengua negro-azulada. Foto: Rodrigo de Almeida

En aquella época los humanos iniciaban el cultivo de arroz y la doma de lobos. La jauría de partida debió tener cientos de animales y más de 50 hembras.

Hay chihuahueños, pastores australianos o alemanes, mastines belgas, galgos españoles. Pero a pesar de sus variadas formas, pelajes, tamaños y temperamentos, todos son perros, y todos descienden de una jauría de lobos que fue domesticada en China, al sur del Yangtzé, hace unos 16 mil años.

Por aquel entonces, los humanos de China estaban empezando a hacer las transición de cazadores-recolectores a grupos sedentarios, empezaban a cultivar arroz y también a domesticar lobos, a los que usaron como compañía, como cazadores y, parece, también como alimento.

Estos datos puntuales son parte de la última salva disparada en un añejo pleito sobre los orígenes del mejor amigo del hombre. Y es que si bien los expertos admiten que los perros tuvieron como antepasado al lobo gris, siguen discutiendo cuándo ocurrió el proceso que encogió a un protoperro para producir un animal más manejable.

Las huellas arqueológicas indican que nuestros abuelos tenían perros hace mucho: hay evidencias de hace 11 mil 500 años en el sudoeste asiático, de hace 10 mil años en Europa y ocho mil 100 años en América, pero esto no ha bastado para zanjar la discusión.

Como en otros campos, los expertos en perros también recurrieron al análisis genético, y puesto que es muy difícil recuperar el ADN de los núcleos de células arcaicas (el ADN nuclear), se han concentrado en el ADN de las mitocondrias (ADN mitocondrial), que es más abundante y sólo transmite a la descendencia genes maternos.

En 2002, el genetista Peter Savolainen (Real Instituto de Tecnología, en Estocolmo) encabezó un grupo que estudió el ADN mitocondrial de 38 lobos y más de 500 perros de todo el mundo.

Aquel análisis, que se publicó en Science, vio un punto caliente de diversidad genética, y por tanto de posible origen, en el este de Asia, y de ahí concluyó con cierta vaguedad que Canis familiaris apareció hace unos 15 mil años en Asia, al este de los montes Urales.

Además de que esta conclusión define como cuna del perro a una región enorme, no dejó contentos a muchos, y hace cosa de un mes, dos biólogos computacionales de Cornell publicaron un estudio que criticaba el de Savolainen.

Adam Boyko y Carlos Bustamante hicieron un estudio de diversidad genética con 318 perros de aldea en Egipto, Namibia y Uganda, y hallaron en ellos tanta diversidad como en los perros del este de Asia.

Boyko dijo que su estudio no cuestiona la descendencia a partir del lobo gris, pues todos los perros africanos tienen ADN lobuno. Lo que le parecía es que la conclusión de Savolainen estaba mal.

“La razón por la cual el este de Asia parecía más diverso que los demás lugares no era porque como continente tuviera perros más diversos, sino porque los perros callejeros y de aldea, no de raza, son más diversos que los perros de raza”, dijo.

En otras palabras, pensaron que la conclusión de Savolainen era prematura porque la riqueza genética bien pudiera ser producto de un problema en el muestreo de

los canes.

Llegamos así al estudio que apareció ayer en Molecular Biology and Evolution. En él, Savolainen se apoya en Ya-Ping Zhang, del Instituto Kunming de Zoología (Academia China de Ciencias), y junto con colegas de Suecia, Irán, Austria, Alemania y Estados Unidos estudió más a fondo el ADN perruno.

Para lograr más detalle en sus datos, primero estudiaron una pequeña zona (582 pares de bases) en la llamada región de control de mil 543 perros de Europa, África y Asia, con la muestra adaptada para incluir más canes del este de Asia. También estudiaron 40 lobos.

Esto les permitió evaluar la variabilidad de los chuchos, y así lograron una muestra representativa más pequeña, de 169 perros (y ocho lobos), que conservaba la diversidad. Para esta muestra examinaron el ADN mitocondrial con mucho más detalle (16 mil 195 pares de bases).

Su análisis ofrece una conclusión más fina: el origen del perro doméstico se dio en una región de China al sur del Yangtzé, donde encontraron una mayor cantidad (diez) de agrupamientos similares de ADN (los llamados haplogrupos). A medida que examinaron perros más alejados, vieron menos haplogrupos: siete en China central, cinco en el norte de China y el sudoeste de Asia, cuatro en Europa.

El informe “es la más persuasiva evidencia para el origen de los perros que se ha publicado hasta ahora”, dijo a Science Hannes Lohi, genetista molecular veterinario de la Universidad de Helsinki. Pero de seguro la discusión sobre el origen del perro seguirá viva.

– Claves

Trabajo perrón

• El equipo de Peter Savolainen estudió una zona del ADN mitocondrial de mil 543 perros para hacerse una imagen detallada de su diversidad en términos de geografía.

• Luego se estudió casi todo el genoma mitocondrial para 169 perros, para de ahí obtener más resolución en los datos filogenéticos, es decir, en el árbol genealógico de los canes.

• El estudio estadístico de los datos permitió aventurar que el proceso involucró a cientos de lobos domesticados, hace entre 5 mil 400 y 16 mil 300 años, con al menos 51 hembras de lobo como fundadoras.

Siempre hay desacuerdos

••• Carlos Bustamante, uno de los autores del estudio que se publicó el 3 de agosto, dice que el nuevo reporte de Peter Savolainen es a la vez sólido e importante, aunque en su opinión sigue siendo prematuro insistir en una cuna única para el perro.

Lo que haría falta para consolidar estas conclusiones sería ver si los patrones de diversidad también son visibles en el ADN nuclear y si hay correspondencia con el ADN del lobo.

Carles Vilà, de la Estación de Biología de Doñana-CSIC, en Sevilla, es aún más escéptico, recordando que según otros análisis genéticos, el origen del perro común puede llevarse hasta 20 mil años en el pasado.

También se dijo preocupado por posibles errores de muestreo en el nuevo estudio de Savolainen. Para que el análisis y sus conclusiones sean válidas, tendría que haber a este respecto una regularidad que no está documentada. Él cree que la discusión continuará. (Monterrey • Horacio Salazar)

Fuente: Milenio.com