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La guerra sexual de los patos

  • 23 de diciembre de 2009
  • Tiempo de Lectura: 3 Minutos

Los patos macho intentan con frecuencia copular a la fuerza. Su pene es flexible y puede llegar a medir 20 centímetros. Las hembras han desarrollado una vagina en forma de espiral para defenderse.

La guerra de los sexos puede tener consecuencias sorprendentes, al menos en el caso de los patos. La reproducción de estos animales es el tema de una curiosa investigación llevada a cabo por la Universidad de Yale, en EEUU, para intentar explicar la extraña morfología de sus órganos sexuales, muy diferentes a los de otras aves.

Pues bien, según este estudio, las hembras han desarrollado una vagina en forma de espiral para poder defenderse de los machos agresivos que, con mucha frecuencia, las fuerzan a mantener relaciones sexuales.

La lucha por el control del proceso reproductivo subyace detrás de esta batalla entre sexos, según Patricia L. R. Brennan, la principal autora del estudio que el miércoles publica ‘Proceedings of the Royal Society B’.

«En los patos, las hembras pueden evitar que el pene del macho las penetre completamente, pero éste puede lograr una erección en menos de medio segundo, lo que le permite copular aun cuando las hembras están tratando de resistir durante un acto sexual forzado», explica la investigadora.

Sólo el 3% de las aves tiene pene

A diferencia de la mayor parte de las aves, que no tienen pene, los de los patos son grandes -pueden llegar a medir hasta 20 centímetros- y flexibles, con una forma parecida a la de un sacacorchos. «En las especies en las que es común la copulación forzada, los machos han desarrollado penes más largos mientras que las vaginas de las hembras han evolucionado hasta tener una forma en espiral en la dirección contraria a la del pene, lo que dificulta la penetración», afirma Brennan.

La investigación comenzó a partir de otro estudio de Yale que, en 2007, describió por primera vez la extraña forma de los genitales de los patos. Sólo el 3% de las aves tienen falo, como las avestruces o los patos.

Durante el acto sexual, estos animales sacan y extienden su pene, que está dentro del cuerpo. Su gran tamaño les da ventaja a la hora de mantener relaciones sexuales forzadas. Los investigadores llevaron a cabo varias grabaciones a alta velocidad y comprobaron que los patos sólo tardaban medio segundo en copular.

Tras realizar varias pruebas con tubos de cristal con formas parecidas a la vagina de las hembras pato, comprobaron que la forma de ésta les impide la copulación forzada, lo que, según los investigadores, aportaría nuevos datos sobre el conflicto de sexos desde un punto de vista de la procreación: «la evolución de la anatomía de los patos para controlar la reproducción es otro ejemplo del conflicto sexual en la naturaleza», concluye Brennan.

Fuente: El Mundo.es