Oncología Sin categoría

Manejo de los pacientes con cáncer en 5 pasos

  • 14 de mayo de 2010
  • Tiempo de Lectura: 6 Minutos

Por Phil Zeltzman, DVM, Dipl. ACVS

Los lineamientos universales para el manejo de los pacientes con cáncer son difíciles de definir. Es evidente que cada tumor, cada situación y cada paciente son diferentes. Pero de todos modos, intentemos definir cinco normas generales.


Tumor de la vaina nerviosa en un Sheltie de diez años.

Paso 1

El primer desafío es sospechar o reconocer el cáncer. Puede parecer sencillo con una masa en la piel, pero puede ser mucho más difícil cuando la masa se encuentra en el intestino o la vejiga. Confirmar la sospecha es el siguiente paso, y por lo general implica realizar una aspiración con aguja fina (AAF) o una biopsia.

Simplifiquemos y sólo consideremos las masas en la piel. Hay dos técnicas principales de AAF: la aspiración y la trepanación.

La técnica de aspiración tradicional requiere una aguja y una jeringa. La aguja es introducida en el tumor en varias direcciones, mientras se aplica una presión negativa en la jeringa. “El microtraumatismo creado puede causar sangrado, lo que conducirá a la hemodilución de la muestra”, explica Ken Mero, DVM, Ph.D., un patólogo de Histology of Stone Ridge en Stone Ridge, NY

Otro método es la técnica de trepanación, que no implica una presión negativa y reduce el riesgo de hemodilución. Por medio de esta técnica, se extraen pequeñas muestras de la masa sin utilizar una presión negativa, lo cual puede permitir un mayor rendimiento celular ya que se evita la hemodilución.

Las técnicas de biopsia incisional incluyen Tru-Cut, biopsia en cuña o biopsia por sacabocado. La biopsia excisional es un sinónimo rebuscado de «intentar extirpar un tumor por completo», es decir, con márgenes limpios.

Los resultados de una AAF y una biopsia tienen dos diferencias importantes. Una AAF algunas veces proporcionará un diagnóstico real (por ejemplo, tumor de células del mástil) y, a menudo incluirá varios descartes. Una buena biopsia generalmente proporcionará un diagnóstico definitivo e indicará el grado del tumor, de ser aplicable. Además, el patólogo puede estudiar la arquitectura de la muestra y visualizar las células en su microestructura original. Por último pero no menos importante, una biopsia excisional ayuda con la evaluación de los márgenes quirúrgicos — “limpios» o “sucios”.

“La clasificación es una tarea compleja y subjetiva. La clasificación de un tumor implica describir que tan diferenciado y agresivo es. El patólogo describirá un tumor de bajo grado, de grado moderado o de alto grado. Otra descripción corresponde a un tumor poco diferenciado, moderadamente diferenciado o bien diferenciado”, explica el Dr. Mero.

Un tumor de los mastocitos es algo más fácil de clasificar -1, 2 ó 3, siendo 3 el más agresivo.

Por una variedad de razones médicas o económicas, es posible que no se realice una AAF o una biopsia incisional.

Un sarcoma de las células fusiformes de la mama en un maltés de 11 años de edad

Paso 2

El segundo paso es indicar la etapa del tumor, lo cual ayuda a precisar si ha hecho metástasis. Las pruebas utilizadas pueden incluir:

• Palpación simple de los ganglios linfáticos periféricos.

• Radiografía torácica o abdominal.

• Ultrasonido torácico o abdominal.

• Tomografía Axial Computarizada, con más frecuencia del tórax.

• Imagen por Resonancia Magnética, posiblemente adecuada para el abdomen, pero no suele ser para el tórax debido al constante movimiento del corazón y los pulmones.

Paso 3

Los pesimistas dirán que los cirujanos llevarán al paciente directamente a la sala de operaciones en este momento. De hecho, el tercer paso debe ser un debate sincero con el dueño de la mascota. Los objetivos son múltiples:

• Examinar lo ya conocido y lo desconocido.

• Asegurar que el cliente entiende la situación y sus consecuencias.

• Explicar el pronóstico esperado.

• Describir en qué consiste la cirugía.

• Sugerir la posibilidad de otras modalidades de tratamiento, tales como quimioterapia y radioterapia. Estas opciones pueden ser adicionales a la cirugía.

• Estimar el costo de la cirugía y de los cuidados postoperatorios.

Los fragmentos de las conversaciones podrían incluir:

• “La masa en el bazo de Kiki tiene un aspecto agresivo en el ultrasonido, pero el hígado se ve bien. Durante la cirugía vamos a extirpar el bazo y tomaremos una biopsia hepática. Una vez que tengamos los resultados de las biopsias, podremos discutir las opciones de quimioterapia”.

• “El épulis de Buddy requerirá la remoción de una parte de la mandíbula inferior, pero la mayoría de los labradores comen sin dificultad un día después de la cirugía. Además, el área de la cirugía generalmente se ve bastante estético».

• “Es imposible eliminar por completo el sarcoma del tejido blando de la pata de Fluffy, y la radioterapia nos ayudará a deshacernos de algunas células cancerosas después de la cirugía”.

Paso 4

Una vez que el cliente y el profesional llegan a un acuerdo, entonces y sólo entonces puede llevarse a cabo la cirugía. Incluso si se ha realizado una biopsia incisional, es fundamental enviar toda la masa, o al menos muestras representativas, para confirmar el diagnóstico y, en gran medida, para examinar los márgenes.

Paso 5

Si los márgenes no están limpios, se debe recomendar y explicar la necesidad de un tratamiento de control. Si el propietario acepta la sugerencia es una historia diferente. Nuestro trabajo siempre debe ser recomendar las opciones de control cuando sean aplicables, independientemente de lo que el propietario elija o pueda pagar.

Esta conversación debe ser documentada en el expediente médico, que es un documento legal.

La mayor parte del tiempo, la quimioterapia es un tratamiento sistémico, ya sea oral o inyectable. Los efectos secundarios son generalmente sistémicos pero sorprendentemente poco frecuentes. Sólo alrededor del 15 por ciento de los perros y 5 por ciento de los gatos se enfermarán temporalmente.

La radioterapia es un tratamiento local con complicaciones predecibles y a menudo reversibles. En el caso de las masas en la piel, por ejemplo, la complicación más común es una quemadura por radiación, que es algo comparable a una quemadura solar.

En conclusión

Después de todo, se pueden definir los lineamientos generales para el manejo del cáncer. Estos implican el diagnóstico y la clasificación del tumor, la etapa, la comunicación con el propietario, la realización de la cirugía y la recomendación de un posible tratamiento de control.

Sin lugar a dudas, estos conceptos variarán de acuerdo con la situación, pero estos pasos simples son un buen modelo a tener en cuenta la próxima vez que sospeche de un tumor en su paciente.

Phil Zeltzman es un cirujano certificado por el consejo médico en Allentown, Pensilvania.

Via: Veterinary Practice News.